«Soy una hija desesperada» (Solicitud de Publicación)

Con los ojos llenos de lágrimas, el corazón oprimido por la angustia, y la esperanza casi desvanecida, escribo estas líneas porque he intentado y soportado mucho para recuperar a mi papá, un alcohólico. Mi viejo es de esos tipazos, de los que saben hacer de todo y sabe mucho. Que sabe laburar y es detallista en cada cosa que hace. ¡Pero se nos va, se nos despega de nuestro lado, se transforma en alguien a quien ya no deseamos ver! ¿Pueden comprender eso? ¿El dolor que significa para una esposa, para un hijo, para un nieto sentir que no hay nada que puedas hacer?

¡La vida es injusta, lo sé! Pero mi ejercicio siempre es intentar ponerme en los zapatos del otro.. ¿puede alguien hacer ese ejercicio??

Y pasan cosas, una detrás de otra y no puedo quedarme de brazos cruzados viendo como alguien a quien amo tanto se arruina la vida y arruina la vida de quienes lo amamos.

He hablado con los dueños de los bares a dónde va, y su respuesta es que no se pueden negar a venderle. Créanme que los entiendo, el problema es mi papá porque es él el enfermo.. pero creo que justamente ahí está la diferencia.. es un enfermo y cómo tal, no podrán negarse a venderle UNA copa, pero..¿cuatro o cinco? no es lo mismo que una para un alcohólico.

Vivimos en un pueblo donde nos conocemos todos, generalmente sabemos la situación de cada uno y sus familias. No es lo mismo una persona que se acerca a media mañana o cerca del mediodía a tomarse el “bermú” que la persona que a las 8 de la mañana se sienta y te pide una ginebra. Y en vez de tomarse una se toma cuatro. Quizás con una copa no logren darse cuenta de cómo cambia su mirada y su estado, pero no puedo creer que con más de una no se den cuenta de cómo se transforma la persona. No todos reaccionan de la misma forma con el alcohol, pero hay cosas características, la mirada, el color de su cara, su olor, su carácter, sus reflejos, sus movimientos, su manera de hablar, la forma de hablar y las cosas que dice. ¿Pueden decirme los expendedores de bebida al mostrador que no se dan cuenta de esas cosas? Con tantos años de experiencia sinceramente no les creo que no lo perciban. ¿Alguna vez se pusieron a pensar cuántas familias se destruyeron por el alcohol? ¿Alguna vez reflexionaron sobre lo que causa en un enfermo alcohólico que una vez que va a un bar a tomarse sólo una gaseosa le estén diciendo “estás flojito hoy”? ¿No piensan que quizás está librando una batalla interior inmensa para dejar de tomar y lo único que hacen es hundirlo? ¿Creen que es gracioso??? ¿Se pusieron a pensar en cuántos niños y adolescentes quedaron traumados, heridos, dañados psicológicamente por esa misma causa? ¿Nunca se dijeron a sí mismos que ya no era necesario venderle más porque ya estaba “borracho”? ¿Pensaron en cuantas muertes se hubiesen evitado si se negaban a venderle? ¿Meditaron alguna vez su parte de culpa en la muerte de aquel que salió del bar o del comercio y condujo en ese estado? ¡O lo que es peor, atropelló y mató a otro! ¿O que se deprimió y todo el alcohol que le vendieron le dio el coraje para suicidarse?

Cada uno tiene que hacerse cargo de su parte. Yo sé cuál es la mía, sé cuál es la de mi papá, pero también sé cuál es la de aquellos que se benefician a costa de la destrucción, el sufrimiento y el dolor de las familias.

Sepan que por intentar recuperar a mi viejo no me importa pasar papelones o hacer el ridículo porque yo lo quiero a él, lo necesito. Toda mi niñez y adolescencia lo odié, lo preferí muerto porque nunca supe lo que era tener un PAPÁ por culpa de su enfermedad. Y cuando se recuperó me culpé, me odié a mí misma por haber sentido así, porque pude conocer a mi verdadero papá, a ese tipazo, atento, presente, compañero, laburador que nunca había visto en 17 años de vida. Y jamás pensé volver a perderlo así, otra vez por esta enfermedad. ¡Lo necesito! ¡Mis hijos lo necesitan! ¡Mi mamá lo necesita!

¡Es un grito desesperado de ayuda, de reflexión de parte de toda la sociedad, porque casos como el nuestro hay miles! ¡Y mi lucha también es por ellos!!

Soy una hija desesperada.

Fuente: Solicitud de Publicación / Foto: Ilustrativa