NOTICIA
Ante la información publicada por Análisis Digital y conociendo de antemano la situación, aparecieron en mi diversos interrogantes. Pensé en quienes recibían esa información, si se preguntarían lo mismo que yo, si la creerían, si la desestimarían. Vi muchas personas que compartieron la información por medio de las redes sociales. Observé un puñado de indignados y hasta alguno aduciendo que se trataba de una falacia.
Todo esto me hizo re pensar, y es por eso que decidí compartir públicamente las palabras que uno de los socios de Agrotécnica Litoral, el Ing. Oscar Montero, respondió a algunos productores que con completa desazón se acercaron hasta la oficina en busca de respuestas, de soluciones, de “algo” como ellos mismos lo describen.
Y es que hablar de “productores” a los que estafaron por 60 millones de pesos es una cosa; pero cuando dentro de ese grupo está tu vecino que entregó toda su producción y no sabe cómo seguir, cuando uno de ellos es ese conocido que cada día ves levantarse con el alba y dejar de trabajar sobre las últimas horas del día, cuando uno de los perjudicados es un tipo que lo único que ha hecho en su vida es laburar en el campo para vivir honestamente y tratar de darle calidad de vida a su familia, o cuando uno de los estafados tiene problemas de salud, hijos estudiando a los cuales mantener y deudas que no puede saldar, la perspectiva cambia.
A decir verdad me encontré con más interrogantes que respuestas, y justamente las contestaciones que Montero les ha brindado a los perjudicados, lejos de aclararme el panorama me genera más dudas. Es por ello que me seguí indagando. Me pregunté ¿en qué momento se llegó a esta situación?, y ¿cómo no la vieron venir? ¿Habrá sido intencional y premeditado?, como lo aduce el informe ya citado.
Por si alguien se perdió el primer capítulo les hago una breve síntesis. Agrotécnica Litoral S.A. es una empresa de agroinsumos y acopio de cereales ubicada en el acceso a la ciudad de Diamante. Fue fundada hace 40 años por el Ing. Oscar Montero, Raúl Aiani y el Ing. Raúl Bergamaschi.
Si bien los rumores aducen que los problemas datan de un tiempo atrás, se conocieron hacia mediados del mes de agosto, momento en el cual los productores que allí habían entregado su cosecha, algunos de los cuales habían ya cobrado parte de ello y otros sin percibir su remuneración aun, fueron citados por los representantes de la empresa con el fin de informarles acerca de la existencia de una exuberante deuda. Les informaron entonces que a partir de ese momento no podrían abonarles ni devolver los cereales ya que recientemente se había realizado una convocatoria de acreedores.
Lo cierto es que esto no fue divulgado en casi ningún medio del departamento en ese momento, pero el revuelo se hizo sentir en el ambiente: entre los productores afectados, sus familias, amigos y vecinos. Incluso a un mes de conocerse esta situación, recién toma conocimiento público a raíz de la investigación realizada por el medio anteriormente mencionado.
Quién es cada uno de los socios, sus vinculaciones y referencias son conocidas. Sin embargo el interrogante al que todos y cada uno de los productores afectados apunta es el mismo: ¿Qué va a pasar con el dinero adeudado?
Ante esa misma requisitoria, el actual vicepresidente de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos respondió acongojado por la situación aduciendo que se sentía realmente conmocionado por lo ocurrido. Y detalló: “El tema es así: nosotros llegamos a una situación muy fea y nos quedaron 40 millones de pesos en la calle de productores que no nos pagaron”, le aclara a un productor y prosigue: “Estuvimos esperando hasta el 15 de agosto un crédito del Banco Nación que nunca llegó. Tanto el Banco Nación como el de Entre Ríos se portaron muy mal. Entonces había dos opciones, una era cerrar (nos íbamos a la quiebra, el juez remataba los bienes y repartía). La segunda opción era la convocatoria de acreedores, y fue la que elegimos. Con esta convocatoria nosotros nos comprometemos a pagar. El tema es cuándo, porque lleva su tiempo”.
Por otro lado y en un intento por brindarle una solución que se desmigajaba conforme las palabras van saliendo de su boca, el Ingeniero expresó: “La forma que tenemos de salir de acá es seguir trabajando con los productores, tenemos que demostrar que vamos a ganar plata para devolver lo que les debemos, pero ahora no nos dejan devolver nada. Yo sé que es injusto.”, le dice a un productor que lo mira desconcertado como no terminando de entender el “dolor” por parte de alguien a quién le confió su trabajo y por el que ahora no cobrará.
“Tenemos una mezcla de frustración y vergüenza por estar haciendo esto con la gente que confió en nosotros. Pero hay que tratar de solucionarlo entre todos porque llorando en un rincón no solucionamos nada”, continúa Montero, como sin saber que ese trabajador conoce más que nadie de que se trata seguir adelante, perder todo y volver a levantarse, sacudirse la tierra y continuar trabajando porque es lo único que sabe, conoce y puede hacer: trabajar.
Las charlas siguen. La mayoría de los productores no repreguntan demasiado tornando las mismas en una especie de monólogo, donde el Ingeniero vuelve a remarcar: “Tenemos que tratar de reparar este perjuicio pero solos no podemos salir de esto. Necesitamos que los productores que están trabajando con nosotros sigan haciéndolo. Todos han entendido la situación, incluso con algunos hasta hemos llorado juntos”.
Aquellos afectados que fueron en busca de respuestas, nuevamente parten con la cabeza gacha sin encontrarlas. Por el contrario, se marchan de las oficinas de Agrotécnica Litoral con más incertidumbre. Saben que no les van a pagar, eso quedo claro. También saben que los cereales entregados no los van a recuperar. Fuera de eso, cómo resistir lo que se viene es toda una encrucijada. ¿Cómo afrontar los costos que representa una nueva campaña? ¿Cómo hacerle frente a las deudas y gastos cotidianos? ¿Cómo levantarse una vez más, cuando el golpe es tan fuerte? ¿Cómo entender que alguien los estafó y les robó su trabajo, su esfuerzo, sus horas en el campo fuera de casa y lejos de su familia?
Eliana Correa - Periodista