Los niños y niñas del Jardín Maternal aprenden sobre las tradiciones pascuales que nos dejaron nuestros abuelos y abuelas

El lunes 18 de Abril de 2020, los niños y niñas del Jardín Maternal Municipal Travesuras recibieron la visita del representante del Área de Cultura de la Municipalidad, con quien conversaron acerca de las tradiciones vinculadas a las Pascuas que heredamos de nuestros abuelos y abuelas.

Junto a sus seños, los chicos prepararon sus niditos de Pascuas para recibir hoy sus regalitos y, además, escucharon el relato acerca del origen de esta tradición, que recibimos de nuestros antepasados.

Asimismo, se envió a cada familia el relato que se compartió en las salitas.

OUSTER-HAS (CONEJO DE PASCUA)

Las fiestas que aparecían en el calendario de nuestras vidas de niño y la de nuestros padres, por décadas, fueron las fiestas religiosas: Navidad (weihnachten), Pascua (ouster) Fiesta Patronal (kerb), Primera Comunión y los casamientos, solo por nombrar algunos. No se festejaban los cumpleaños, el día del padre o de la madre, ni había fiesta alguna que no fuera en el ámbito religioso o escolar.

El tiempo previo a Pascua (en alemán del Volga, Ouster) era un tiempo de mucha expectativa que nos generaban nuestros mayores. El tiempo de Cuaresma y, especialmente, Semana Santa era vivido como un tiempo de recogimiento, preparación, de dolor en el camino del calvario, esperando llegar a la Resurrección, a la Vida Nueva. La Pascua, como el paso de la muerte a la vida.

Una tradición fuertemente arraigada a nuestras aldeas y pasada de generación en generación entre las familias, era preparar para Pascua el nido, al que llamábamos (en alemán del Volga) ouster-nest para que el conejo de Pascua, el ouster-has, deje los huevos, golosinas y manzanas brillantes.

Muchas fiestas religiosas tienen vínculos con antiguas celebraciones de la naturaleza y con rituales y festejos de los pueblos antiguos, aun antes de la llegada del Cristianismo. La liebre y el huevo son símbolos que representan, en determinados grupos de la antigüedad, la fertilidad (liebre) y el origen de la vida (huevo). Así, ambos simbolizan dos grandes aspiraciones s para toda comunidad humana: ser fértil (huevo) y fecundos (liebre).

Por ello, nuestras abuelas y padres, para este tiempo previo a la Pascua, nos invitaban a preparar el nido para que el conejo (ouster-has) deje los huevos, las golosinas y las manzanas. Debíamos preparar un nido de Pascua con alfalfa fresca para que coma el conejito, y adornarlo con papelitos de colores, finamente cortados y prolijamente dispuestos.

Por aquellos años, los huevos de Pascua eran de gallina o de patos, hervidos y teñidos de distintos colores. No había por acá huevos de chocolate, los cocinaban y preparaban unos días previos sin que nosotros nos diéramos cuenta.

Debíamos poner el nido debajo de nuestra cama el Sábado Santo, para que durante la noche el ouster-has deje los huevos y demás golosinas. Así, al despertarnos el domingo de Pascua, nos encontrábamos con el nido completo y lleno de vida.