Más demanda en lanerías por el frío y los precios en abrigos

Mayo y junio suelen ser los meses fuertes en ventas para las lanerías, y la demanda en los locales del rubro se intensificó con la llegada de los días más fríos a la región, en los que la sensación térmica oscila entre los 2° y 3°.

Pero más allá de que las bajas temperaturas inviten a tejer, el movimiento en el sector es sostenido debido a que, este año en particular, el rubro textil registra importantes subas de precios, incluso por encima de la inflación, y las prendas de abrigo no escapan a esta tendencia. Por lo que hoy resulta más accesible tejer un pullover u otro tipo de abrigo que comprarlo hecho.

Patrica Acosta es propietaria desde hace 33 años de una lanería de la zona céntrica de Paraná, en la cual funcionan además talleres de tejido para quienes deseen aprender este arte, que tradicionalmente fue vinculado a las abuelas y que en los últimos años se expandió hacia un público que contempla las más diversas edades. Acerca de la demanda de lanas, contó a UNO: “La gente que realmente teje, viene a comprar cuando empieza a sentir el frío. Aunque en estos días en que se siente mucho no salen, sino que esperan y a los dos o tres días se activan y viene a buscar su lanita para empezar a tejer”.

Asimismo, comentó: “Arrancamos muy bien con las ventas, aunque a esta altura del mes suelen caer un poquito porque por ahí el dinero no alcanza; porque si bien estamos en la temporada fuerte, esto tiene sus momentos”.

La vendedora recordó que fue a partir de la cuarentena de 2020 cuando se registró el momento de mayor auge del tejido, registrándose una demanda inusitada de lanas de parte de quienes ya se dedicaban a esa actividad, como así también de personas que empezaron a incursionar entonces con las diferentes técnicas de tejido, probando puntos y avanzando en la confección de una prenda. “Hoy no vendemos en el mismo volumen del 2020 y decayó ya el año pasado, porque es como que se cansaron un poco y después volvieron otra vez. Pero hay que destacar que hay quienes empezaron algún emprendimiento en ese tiempo y hoy lo siguen”, dijo, y agregó: “Mucha gente hoy está haciendo cosas para vender y esa es la continuidad de clientes que tenemos, la que está llevando adelante un microemprendimiento. Y también creció el número de personas que están haciendo cosas para el hogar”.

Por otra parte, hizo referencia a los precios de las lanas, que no escapan a la inflación ni a los inconvenientes de la importación. Si bien Patricia no precisó a cuánto ascendieron los valores con respecto al año pasado, observó que hubo y sigue habiendo aumentos periódicos de alrededor de un 5% cada vez. Sobre este punto, indicó: “La lana viene subiendo continuamente, sobre todo cuando aumenta el combustible. Y cada vez que llega una lista nueva, el incremento es del 5%. La última fue en estos días, tenemos listas nuevas de precios, que todavía no las terminamos de hacer”.

Quien va a comprar se fija en los costos y, según contó, lo que más buscan sus clientes en la actualidad es el Cashmilon, que es la lana más económica. “El cashmilon está 3.200 pesos el kilo. Y con 2.500 o 3.000 pesos como mucho, ya tenés la lana como para tejer un pullover para un adulto, y sigue siendo más conveniente que comprar uno ya hecho, con los precios de hoy; las agujas salen unos 220 pesos el par. Y eligiendo una lanita más cara, podes llegar a gastar entre 4.000 y 4500 pesos. En lo que es tejido a máquina baja el importe, porque necesitás menos cantidad”, explicó.

A su vez, manifestó: “Lo que más se llevan acá es el cashmilon, que es el tipo de lana más económico, y es un clásico, pero a la vez han entrado fantasías y la gente está feliz con esta opción, porque empiezan a ver lanas con pelitos, con mayor suavidad, con mayor gama de colores y eso ha gustado mucho. Son texturas mucho más suaves y que con un ovillo o una madeja, sacás un cuello por ejemplo”.

Si bien estas alternativas son menos económicas, son livianas y fáciles de tejer, y esos son alicientes para que más cultores de este arte las elijan. “Esta es una de las más caritas, pero vale la pena”, comentó Patricia, mostrando una lana bien mullida, acerca de la cual indicó: “Esta lana, por ejemplo, está a 470 pesos los 100 gramos y una madeja, que pesa un poco más que eso, vale 700 pesos, y super abrigada”.

También destacó que hoy hay más variedad y refirió: “Antes quizás había solo entre seis y 10 artículos, pero las lanas van variando, al igual que las calidades. Ahora es impresionante la cantidad de opciones que hay. Y lo fundamental son las fibras que usan: hay lindas texturas para innovar y crear, y también para hacer lo más sencillo y clásico”.

Por otra parte, mencionó que la materia prima con la que se hacen las lanas es importada, y sostuvo que en la actualidad muchos fabricantes tienen dificultades para conseguir las fibras.

Talleres

Patricia refirió que cada vez más personas se anotan a los talleres de tejido que funcionan en un local contiguo a su lanería, que ella misma impulsó para que más personas aprendan las técnicas y los secretos de este arte. “Hay mucha gente en los talleres que quiere aprender, y vienen de todas las edades; y a veces hasta son mamás con sus hijas. Mucha gente tiene microemprendimientos, ya sea en deco, o amigurumi, que son los muñequitos tejidos, y demás”.

Asimismo, aseguró: “Ante esta demanda, hemos agregado clases los sábados. Ese día especialmente tenemos un curso de macramé y todos los turnos están cubiertos. Tenemos listas de espera, pero se ha agilizado mucho los tiempos y se pueden sumar más personas a los talleres”.

Acerca de cuánto tiempo lleva aprender a tejer, comentó: “Con el macramé con dos meses se aprende bien todo; sino con un mes uno incorpora ya los puntos básicos. Y si alguien después tiene facilidad de seguir tutoriales, después sigue sumando saberes”.

“También enseñamos el crochet, o dos agujas. Y viene tanto el que no sabe nada como el que quiere saber cómo se hace algún punto en particular, o dar forma. Y después hay bordado en cinta, o chino, peruano, mexicano, y distintas clases de bordado. Hacen un trabajo hermoso las alumnas”.

En base a esto, reflexionó: “Lo lindo de esto es que tejer te lleva a distintos lugares. Tejiendo uno se olvida de los problemas, de la enfermedad y en su propia cabeza está creando y haciendo las cosas con amor, que eso es impagable”.

“Porque más allá de que hay quien tiene un emprendimiento y teje para ganar un dinero extra, es algo a lo que se le pone todo el amor. Eso es lo que notamos en nuestra clientela en cada cosa que hacen”, concluyó.

Fuente: UNO