LSM: “En su momento fuimos ridiculizados por el uso obligatorio del barbijo. El tiempo nos dió la razón”
Desde la llegada del primer caso positivo de covid-19 a la Argentina, las ciudades debieron rápidamente analizar acciones y tomar medidas de protección para sus habitantes. En Libertador San Martín, los controles comenzaron el 19 de marzo, a pocos días que el gobierno nacional dio a conocer el primer decreto de necesidad y urgencia (DNU), por la pandemia.
Junto a las acciones que el sector de salud y el COES local tomó, los ciudadanos jugaron un papel importante para reducir la probabilidad de exposición y transmisión del virus. Por ello, fue necesario tomar desde las autoridades municipales las medidas de higiene personal, no sólo en la población local, sino además en los visitantes que debían ingresar a la misma.
Después de cuatro (4) meses de convivir con la pandemia, desde el municipio hay estadísticas que fueron tomadas y que seguramente servirán para su análisis, que ira más allá del cuidado mismo sobre este virus, que llegó para quedarse por un tiempo prolongado, de acuerdo a los especialistas.
Los primeros treinta (30) días, fueron los más tranquilos en cuanto a cantidad de vehículos que ingresaban a Libertador, teniendo en cuenta que el Sanatorio Adventista del Plata no daba turnos, salvo situaciones de urgencia.
En el mes de mayo, con la apertura de “turneras” desde el SAP, los números fueron cambiando. En el acceso sur, único paso obligatorio para quienes venían al nosocomio local, ingresaban aproximadamente 250 autos por día. Sumados al acceso de calle Pasteur, los vehículos de otros puntos del país, contabilizaban un promedio cercano a cuatrocientos (400) por día, de los cuales un 85% era con turnos SAP. Esto se dio hasta que comenzaron a retroceder en las fases, algunas ciudades vecinas y a complicarse epidemiológicamente la capital de la provincia.
En la actualidad, se contabilizan aproximadamente unos doscientos cincuenta (250) autos que llegan al SAP en días hábiles. Se duplican estos números cuando se suman el resto de los vehículos que ingresan por otras actividades diariamente a la ciudad.
Junto a las estadísticas, DNL decidió consultar a Martha Tymkiw, integrante del COES (Comité Operativo de Emergencia de Salud), y a cargo del control de aislamiento y cuarentena en Libertador. Sobre el inicio de la pandemia opino: “las expectativas a nivel provincial, eran que Libertador San Martín iba a ser el problema en la provincia. Nosotros también tuvimos miedo en el inicio, por el entorno de la ciudad (Sanatorio, UAP y sus alumnos que llegaban del extranjero, además de los quinientos (500) alumnos internos). Había preocupación por un efecto “dominó” de contagios”.
El municipio local en su protocolo, aísla preventivamente a los ciudadanos que llegan de zonas de nuestro país con circulación comunitaria, con los 14 días implementados en el DNU del presidente de la Nación. Siempre la localidad tuvo entre 35 y 60 personas aisladas. Este número incluyó en algunos momentos a contactos estrechos del primer covid local. Los aislamientos son iniciados por la policía local y el seguimiento para cubrir las necesidades, se da por los voluntarios del COES.
De acuerdo a la palabra de la funcionaria: “desde los retenes se invita a quienes nos visitan, para que se sumen a los protocolos que tenemos como ciudad. El objetivo es cuidarlos y cuidarnos. Libertador nutre su economía de los que llegan en busca de salud, educación y esparcimiento, lo que hace necesario adecuar todos los protocolos de manera que la comunidad pueda seguir activa”.
Tymkiw expresó su agradecimiento a los voluntarios y empleados municipales: “son quienes le pusieron el pecho a la situación. Cuando el miedo nos invadía, ellos estuvieron ahí arriesgándose. Con calor, frio, lluvia y viento estuvieron. Vaya todo nuestro agradecimiento como COES, como Municipio y como vecinos”.
Libertador San Martín, fue uno de los primeros municipios a nivel país, en decidir el uso del “tapabocas” en forma obligatoria. La integrante del COES local, comento: “teníamos la incertidumbre en la respuesta de la gente con nuestros protocolos de cuidados. Por la implementación del uso de barbijo obligatorio, fuimos ridiculizados. Hoy, no hay ciudad del país, que no lo haya implementado socialmente”. Y se animó a opinar sobre las decisiones tomadas a nivel nacional, con respecto a esta medida: “personalmente creo que nuestro presidente, debería haber tomado la decisión de su uso, desde un inicio, y tal vez las cosas hubieran cambiado. Nosotros consideramos que el uso del barbijo era la única barrera, junto al distanciamiento y la higiene, de frenar el virus. Por supuesto, que todo lo otro ayuda, pero esas tres cosas para nosotros eran fundamentales, y así lo creyó el intendente. Lo tomó con firmeza, a pesar que desde el gobierno provincial no estaban conformes y convencidos”.
De acuerdo a su análisis: “si los vecinos no hubieran acompañado desde el primer momento los protocolos (desde el uso inédito del barbijo hasta el funcionamiento regulado de todo tipo de actividad), Libertador San Martín no tendría la situación epidemiológica que en la actualidad muestra” cerró una de las integrantes del COES local más activa.
Fuente: Diario Nuevo Libertador











