Estancias y casas de campo: una propuesta turística en auge

En la actualidad, las estancias y casas de campo en Entre Ríos suman atractivos al turismo. Además de una estadía en un ambiente particular que evoca otras épocas pero con las comodidades que exige el público actual, estos espacios se caracterizan por ofrecer eventos culturales, cabalgatas, senderismo, gastronomía típica y un recorrido singular por la historia, entre otros aspectos.

La propuesta es pasar unos días de descanso o disfrutar de una actividad puntual en una determinada jornada, rodeado de naturaleza.

En la provincia hay espacios para todos los gustos. Cerca de Paraná, por ejemplo, está El Descanso, un lugar que hace honor a su nombre. Situado a 10 minutos de Diamante, a 500 metros de la ruta 11, en la intersección con la ruta 131, se integra al circuito turístico Huellas de Costa Grande, en el que los almacenes de campo rescatan las costumbres del pasado. Javier Robledo es el propietario de esta casa de campo que abre sus puertas a los turistas de diferentes provincias y contó a UNO: “Acá el público que llega oscila los 45 años en adelante. Normalmente viene de grandes urbes, procurando estar lejos del estrés y las conglomeraciones de gente, en búsqueda de lugares vinculados a lo que tiene que ver con la cultura y la historia de lo que en alguna época fue el campo en nuestro país”.

“Muchos llegan explorando lo que hoy ya no se ve en otros sitios, un reencuentro con piezas históricas que en algún momento hasta formaron parte de su pasado o el de su familia, o buscan en la gastronomía lo casero, el poder estar disfrutando de lugares con mucha tranquilidad donde podés mirar el horizonte y las estrellas; gente que quiere tranquilidad de poder bajar su estrés, y para reencontrarse con la familia, porque una de las características de El Descanso es que no tiene televisión y no hay manera que te conectes para recibir una mala noticia”, añadió.

Las ambientaciones del lugar son rústicas y Robledo destacó: “Hemos podido rescatar un antiguo lugar de campo, que es herencia de mis abuelos. Cuando la gente en los años 90 dejaba el campo para buscar un mejor futuro en la ciudad, esto quedó abandonado, se arrendó, con el resguardo de muchas herramientas que quedaron, y logramos cruzarnos con alguien con mucho talento que nos dijo que el 70% de lo que necesitaba para ambientar el lugar estaba tirado acá, así que bajo ese concepto creó y recreó todo lo que está actualmente como mobiliario de El Descanso, desde las camas, los roperos, las arañas y demás. A todo le dio una funcionalidad y eso le dio una identidad al lugar que, si bien no lo convierte en un museo, lo transforma en un espacio con mucha personalidad”.

“Así que esa tapera que existió en su momento, hoy es un lugar de encuentro donde suceden estas cosas, y ha dado pie a que muchos artistas plásticos vengan a pintar, a que escritores busquen su inspiración, lo elige mucha gente para hacer su ceremonia de casamiento o se hacen eventos durante el año, varios corporativos o para empresas. Además de aquellos que lo buscan para pasar unos días de descanso con todos las comodidades, como piscina, parrilla y demás”, manifestó.

Sobre las comodidades, explicó: “Es una casa con tres habitaciones, cada una con su baño privado y su calefacción frío-calor, con capacidad para 13 personas y una sala central con una galería. Lo que era antiguamente el galpón hoy está recreado como una especie de pulpería, donde hay una barra central con mesas y sillas, con disposición de todos los utensilios que necesita una persona para poder cocinarse en el caso de que lo desee o desayunar, u optar por el servicio de media pensión o pensión completa. Igual que en el tema de los casamientos: la pareja reserva el servicio y viene a disfrutar la fiesta, después nos ocupamos de todo nosotros”.

En la costa del Uruguay también hay sitios que se asemejan a esta propuesta. Uno de ellos es el establecimiento La Angélica, en Concordia. Alguna vez la estancia perteneció a Justo José de Urquiza, hasta que la compró una familia hace más de 120 años y hoy sus descendientes la destinaron al turismo rural.

Está a unos 3 kilómetros de las termas y de la represa de Salto Grande. Ofrece todas las comodidades de un hotel, y sus referentes organizan numerosas actividades para que los visitantes, rescatando la riqueza histórica del lugar, en el que funcionó el primer tambo de la región. Martín Campopiano es uno de los propietarios y contó a UNO: “Mi señora pertenece a la cuarta generación, heredó un sector de este lugar y empezamos el proyecto de recuperar parte de las instalaciones para ofrecer hospedaje en esta casa de campo. Luego fuimos creciendo en otro tipo de servicios, como senderismo, observación de aves, talleres temáticos para niños y adultos, cabalgatas. Fuimos avanzando sobre experiencias y esa recuperación histórica nos hizo rescatar la fórmula original del yogurt que se fabricaba acá”.

En este marco, comentó: “Esta temporada nos abocamos fuertemente del desarrollo y la puesta en valor de un centro de interpretación en el espacio que antes era parte de los establos y del tambo, y hoy en día lo convertimos en un salón de usos múltiples en el que realizamos distintos tipos de actividades, como visitas educativas, shows, eventos privados y corporativos”.

“Por otra lado también avanzamos en lo que es la gastronomía identitaria. Esto en particular esto nos hizo ganar el sello de calidad Cocinar hace poco, que lo entrega la Secretaría de Calidad Turística y Gastronómica de la Nación”, dijo, y señaló: “Recuperamos el dulce de leche propio, más allá del yogurth que elaboramos con la fórmula original que se fabricaba acá, hacemos jugos; mermeladas representativas, como la de yatay y demás; alfajores y bombones artesanales con insumos de la región; hicimos el helado palmar de Concordia, cerveza artesanal con miel de monte nativo; un barman de renombre nacional hizo el trago La Angélica. Y lo que más destacamos es un catálogo con infusiones con hierbas cosechadas en El Palmar como en el establecimiento”.

“En esta temporada mucha gente se ha ido afuera, pero así y todo venimos bien con las reservas del hospedaje. Y con los días de campo y eventos gastronómicos es algo que nos permite funcionar toda la temporada”, concluyó.

Fuente: Ahora